31 REVISTA RETOS Y PERSPECTIVAS SOCIALES Vol. 1 No.1 Enero-Diciembre 2020
SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIA PARA LA
PROMOCIÓN DE LECTURA EN LA BIBLIOTECA DE LA
UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO
Sileni Herrera Perlaza
persileni@gmail.com
Resumen
En el presente artículo se expone una metodología de
sistematización cualitativa de tipo narrativa desarrollada en
2017 con estudiantes de primer semestre de los diferentes
programas de la Universidad del Pacífico. Se planteó la
realización de actividades culturales que motiven las prácticas
lectoras autónomas y colaborativas en los estudiantes
universitarios. Se plantea una biblioteca universitaria que se
despoje de su condición como depositaria de un saber experto
para acercarse a la comunidad desde el ámbito de la
promoción lectora. Partiendo de los supuestos de: primero, la
lectura es práctica sociocultural; segundo, los jóvenes que
ingresan a la universidad no han culminado aún su proceso de
aprendizaje de la cultura escrita y lectora pues ahora deben
alfabetizarse en el campo disciplinar que han elegido, para lo
que necesitan orientación y acompañamiento por parte de la
institución. Finalmente se reconoce en la biblioteca
universitaria el potencial para introducir a los estudiantes en
un estilo de vida académico por medio del acercamiento a la
cultura escrita, a través de la formulación de estrategias de
atracción al lector acordes con el contexto sociocultural en el
que se encuentra la institución, lo cual finalmente redunda en
sus procesos individuales de alfabetización académica.
Figura 1. Motivación Lectora. registro fotográfico de la
biblioteca de la Universidad del Pacifico 2017
Palabras clave: hábito de lectura, biblioteca universitaria,
motivación lectora, la lectura por ocio, competencias
académicas
Introducción
El presente artículo consiste en la sistematización de una
experiencia sobre promoción de lectura en la biblioteca de la
Universidad del Pacífico del Distrito de Buenaventura
desarrollada en el 2017.
El proceso de sistematización permitió describir las
estrategias de promoción de lectura de la biblioteca
universitaria para la motivación de prácticas lectoras
autónomas y colaborativas de los estudiantes universitarios.
Estas consistieron en la “dinámica de motivación, la
importancia de localizar información en las fuentes
adecuadas”, “talleres teorico prácticos de formación a
usuarios y motivación lectora a estudiandes de primer
semestre”, “lectura de imágenes en 3D”, “jornadas de
lectura familiar leyendo con los hijos”, “tertulias literarias
con poesía”, “stad para trueque de libros”, y “espacios
creativos: -Cuéntame una historia con lo que ves: jugar con la
imaginación y armar la historia según la visión del
participante-.
En ese sentido, la sistematización se desarrolló mediante una
metodología cualitativa descriptiva mediante los siguientes
momentos: Primero, momento del diseño de la propuesta: se
montó un plan general de descentralización de biblioteca,
enfocada en la promoción lectora. Segundo, momento de la
selección de estrategias que permitieron llegar a los
estudiantes y fomentar el hábito lector en ellos y otros
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miembros de la comunidad universitaria. Tercero, momento de
difusión masiva de las actividades propuestas.
Este momento pasó por varios sub-momentos para replantear
algunas estrategias de lectura que surgieron en el camino y
no estaban contempladas en el segundo momento. Se
fortaleció el plan de acción de la biblioteca para dar
continuidad al proceso, en aras a que las actividades tengan
continuidad semestre a semestre. Cuarto, momento de
institucionalización de las estrategias de lectura a través de la
formulación de un procedimiento narrativo descriptivo que
permitió mantener un uso constante de los servicios de la
biblioteca y fomento de hábitos de la lectura en los
estudiantes universitarios. Quinto, seguimiento y evaluación
de las estrategias de promoción de lectura implementadas.
Finalmente, la experiencia de sistematización plantea un plan
de acción de actividades de promoción de lectura para
institucionalizar la estrategia como parte del programa
permanente de la biblioteca de referencia. Por tanto, en
términos generales se logró dejar una huella entre
beneficiarios directos e indirectos, generando expectativas de
cambio y continuidad en el tiempo. No obstante, en cuanto a
la labor del bibliotecario como agente promotor de lectura y
de prácticas académicas, se estableció como estrategia
evaluativa y de permanencia, la formulación de un
procedimiento de las actividades extracurriculares que
permiten garantizar a corto, mediano y largo plazo la
cobertura e innovación de la propuesta.
Descripción De La Sistematización Del Proceso
La lectura como práctica sociocultural
Los estudios de la lectura en el ámbito universitario se
abordan desde los enfoques psicolingüístico y sociocultural,
pues en una instancia de educación superior los estudiantes
dominan la función operativa de la lectura dejando a un lado el
enfoque de la alfabetización literal. Estudiosos como: Muñoz
(1995); Sánchez (2006); Vélez (2008); Bolaños (2011);
Carvajal (2011), Echevarría, y Gastón (2000), Nigro (2006)
y Fernández (2015), tienen en común la identificación de una
crisis en el hábito de lectura de los educandos en todos los
niveles, con un énfasis mayor en los estudiantes
universitarios.
Sin importar el país de origen o el sustento teórico que los
orienta, coinciden en que los niveles de lectura de los
estudiantes son insuficientes para los requerimientos
académicos de la educación superior; ya sea por el poco
volumen del consumo literario, o por deficiencias en la
comprensión lectora. La literatura científica sitúa las causas
de las crisis en diferentes esferas sociales; la institución
escolar, el ámbito familiar, el origen socioeconómico y la
intención lectora del sujeto.
Ahora bien, mientras los estudios psicolingüísticos, centran su
atención en la manera en que las personas comprenden, o no,
las lecturas que acometen, los estudios socioculturales, se
ocupan de descifrar las condiciones sociológicas en las cuales
ocurren las prácticas de lectura de los estudiantes. Landis
(2003) señala que durante las dos últimas décadas del siglo
XX la teoría educativa se sumó al abordaje teórico que
denomina “giro social” (p.281), asumiendo a la lectura y la
escritura como prácticas socioculturales, en lugar de un
cúmulo de habilidades técnicas involucrando diferentes
aspectos de la actividad humana referentes al lenguaje;
procesos culturales, políticos y sociales, que sobrepasan el
acto individual de decodificación de un texto.
Para Griswold, McDonell y Wright (2005) antes que
considerarla una práctica aislada, la lectura debe ser vista
como una red de ellas. De tal manera, no es considerada en
tanto habilidad técnica que debe ser apropiada en medio de un
proceso de enseñanza/aprendizaje en la escuela.
Desde un abordaje sociológico, brindado por el giro social, la
lectura se considera entonces como factor de exclusión social,
que se habría encubierto por el hecho de que la mayoría de
habitantes de las urbes desarrolladas y en vías de serlo ya han
sido alfabetizados durante décadas. Sin embargo, lo una
minoría de ellos leen libros de manera regular, la “clase
lectora”, asociada con el prestigio y poder que brinda en
ciertos espacios ser un lector asiduo de un tipo de literatura
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en particular (la prensa, revistas de circulación masiva y otros
tipos de lectura disponibles en medios electrónicos no son
considerados “lecturas” en medios eruditos). Stuckey (citado
en Griswold et al. 2005, p.139) asegura que “La literatura
está fuertemente asociada con la inequidad social; los libros y
la alfabetización comenten <violencia social>, pues en la visión
marxista clásica, la clase resulta de un sistema de propiedad
injusto.” [Traducción propia]
Este tipo de preocupaciones ocurren en medio del
desmantelamiento de la promesa de democratización de la
educación y oportunidades de los estados modernos, cuando
se puso en evidencia la inexistencia de un ejercicio igualitario
de los derechos civiles y la desigual distribución de las
capacidades para el desarrollo social, económico y cultural de
los individuos.
En la obra de Pierre Bourdieu la noción de capital escapa a lo
únicamente relativo a los bienes materiales para proponer una
economía de diversos recursos susceptibles de ser
acumulados, distribuidos e intercambiados desigualmente
entre los sujetos, que genera y se debe a la posición que se
ocupa en la estructura de poder. Es así como existen capitales
simbólico, cultural, escolar, social. (Bourdieu 1979), asegura
que cuando la cultura es “capital cultural” deviene en arma de
dominación, convirtiendo a museos y bibliotecas, espacios en
los que no existe la apropiación privada del bien cultural,
privilegio exclusivo para las clases dominantes, pero a pesar
de la desacralización que la práctica de la lectura ha
experimentado, ciertos tipos de lectura, como la académica,
sigue siendo una oportunidad privilegiada para algunos
jóvenes “en la lucha contra el proceso de exclusión y
relegación”, pues les permite “elaborar una comprensión de
mismos, del otro, del mundo, una distancia crítica que les
permite salirse de los lugares asignados, poder ser cada vez
más sujetos de su destino” (Petit, 2002 como se cita en
Poulain 2004, p.45).
Por lo que no es extraño que, en una universidad pública de
una sociedad marginada por la inversión social y cultura, como
Buenaventura sus estudiantes solo reconozcan una biblioteca
por primera vez a su ingreso a la universidad. Debido a esto,
el acercamiento de los universitarios a estos lugares está
altamente determinado por las orientaciones que les brinda la
institución representada por los docentes y la biblioteca.
Las Prácticas De Lectura Desde La Alfabetización
Académica
Lillis y Scott (2008) vinculan los orígenes de este abordaje
teórico de la Alfabetización académica, hacia la década de
1970 en los EE.UU. y en 1980 en el Reino Unido, con la
expansión de la cobertura de educación superior que permitió
acceso a la universidad a una amplia franja poblacional hasta
entonces excluida; universidades y docentes se encontraron
con una diversa gama de bagajes culturales entre sus
estudiantes: inmigrantes, poblaciones de origen popular,
poblaciones étnicas, entre otra y asimismo, diversas
disposiciones entorno a la “alfabetización, generalmente
asumidas desde el déficit y como una problemática de
inclusión” (p.8).
En este contexto la “alfabetización” (del inglés literacy, que
en español también podría considerarse ilustración) no era
considerada una práctica asociada a la academia, que se
puede enseñar, aprender y perfeccionar, sino un factor
cognitivo innato, o económico.
Rojas G. (2017) señala que el concepto de "alfabetización
académica" fue introducido por Carlino en la literatura en
español acerca de la lectura en el ámbito universitario y
reformulado Carlino (2013) retoma y estudia para el caso
latinoamericano esta preocupación de la literatura
anglosajona de la educación. Propone que la alfabetización es
un proceso de aprendizaje que no culmina en la media escolar,
sino que es responsabilidad de las instituciones de educación
superior incluirla dentro del currículo de los programas
académicos, esta vez en forma de “alfabetización
académica”, asumiendo que la lectura y la escritura no son
técnicas independientes del aprendizaje de cada disciplina. La
alfabetización académica es la enseñanza de las prácticas
discursivas necesarias para participar académica y
laboralmente en la cultura escrita de cada disciplina. Los
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estudios latinoamericanos en alfabetización académica han
encontrado que los esfuerzos institucionales dedicados a la
superación de falencias en habilidades de lectoescritura se
encaminan a proponer cursos remediales, que de manera
aislada del currículo disciplinar, enseñan técnicas (Prior y
Bilbro en Carlino, 2013) “Resulta preciso admitir que
aprender a leer y a escribir para propósitos específicos no es
incorporar técnicas ni practicar análisis discursivos sino
involucrarse en un proceso de en culturación” (p.361).
Esta postura también asume la lectura como una práctica
sociocultural, en contraposición a técnicas o destrezas, “la
lectura y escritura deben estar ligadas a los saberes
disciplinares en la medida en que se conciben como prácticas
socioculturales que se alteran, modifican y complejizan de
acuerdo con los ámbitos en los que se inscriben” (Morales y
Restrepo, en Rojas, 2017 p. 127). Así, argumentan que la
lectura y la escritura deben tener un fin para los estudiantes,
que se evidencie en lo que ellos hacen después de leer: si los
estudiantes no encuentran esa finalidad en la lectura, no hay
motivación y no se potencia la comprensión ni la producción.
Frente a este hecho, Osorio y Arias (en Rojas, 2017) resaltan
la importancia de realizar procesos de aprendizaje de lectura
y de escritura a través de las disciplinas, con el objeto de
aprender a manejar la información específica de cada área del
conocimiento.
También argumentan la pertinencia del aprendizaje situado
(Brown, Collins y Duguid, 1989) que rebate la pertinencia de
los talleres de lectoescritura, estos pueden ayudar a tomar
conciencia del funcionamiento del lenguaje; sin embargo, no
enseñan a comprender y producir los textos propios de una
disciplina. Por ejemplo, un curso de comprensión lectora que
tenga el fin de enseñar técnicas de estudio” fuera de una
situación de lectura real, puede ayudar a conocer un índice,
aconsejar cómo tomar notas o subrayar, pero los estudiantes
no estarán en condición de discernir porqué deberían
jerarquizarse y seleccionarse algunas ideas, y no otras, ya que
no existe ningún objetivo al leer el texto, que es lo usual en la
lectura académica. Debido a que los talleres asumen la
lectoescritura como una acción instrumental, imparten
conocimientos acerca de reglas gramaticales, ortografía,
expresión escrita o comprensión de lectura fuera de contexto;
así los estudiantes aprenden técnicas, que sin el hábito de por
medio, no podrán reproducir en sus asignaturas disciplinares.
Mientras la formación profesional continúa desarrollando sus
prácticas habituales sin implementar el cuidado, ni las
estrategias de enseñanza necesarias para solventar las
necesidades en cuanto a la producción escrita y la lectura de
sus estudiantes.
La lectura y escritura académicas hacen parte de la identidad
personal y social de los sujetos. Leyendo y escribiendo, los
estudiantes aprenden a comunicarse con arreglo a un modo
particular y también aprender a “ser tipos particulares de
personas”; es decir, a comunicarse como académicos”,
“como geógrafos”, “como científicos sociales”, etc. Ese “ser
un tipo de personas” (Curry &Lillis en Carlino, 2013, p. 362),
tiene a su vez, la exigencia de leer y escribir para pertenecer
a la cultura disciplinar, de manera que se trata de un
movimiento circular que una vez incorporado no termina.
Asimismo, Rojas (2017) también es indispensable preparar a
los estudiantes para entrar en contacto con los múltiples
discursos sociales que exceden el campo disciplinar y que
requieren de una actitud crítica propia de ciudadanos
conscientes” (p.34). Es decir, por medio de la lectura, los
estudiantes alcanzarán un discurso que pueda hablarle a
diferentes frentes, propiciando una formación superior que
esté en condiciones de comunicarse con y acerca de su
realidad.
Las estrategias de enseñanza/aprendizaje desplegadas en
este campo, deben fomentar la apropiación de maneras
disciplinares de leer y escribir pues, como asegura Carlino
(2013), si bien los universitarios son corresponsables de
adquirirlas, no son autónomos para lograrlo. De tal manera, la
educación superior debe ser un proceso en el que los
estudiantes alcancen la autonomía necesaria para participar
en la creación de conocimiento, por medio de los hábitos. La
propuesta de la alfabetización académica consiste en medidas
institucionales, como aunar esfuerzos desde la enseñanza de
la escritura con los docentes disciplinares para diseñar las
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estrategias a emplear en las asignaturas de los segundos con
el fin de generar apropiación de las prácticas lectoescrituras
pertinentes para propiciar aprendizajes en cada área. Esto
requiere también, como aseguran (Curry y Lillis, en Carlino,
2013) “destinar recursos para formar a los profesores de
cada asignatura, dado que no es posible hacer que se ocupen
por decreto de cómo leen y escriben sus alumnos” (p. 369).
Así como un cambio curricular generalizado y enseñar a
participar en los géneros propios de un campo del saber y las
prácticas de estudio adecuadas para aprender en él.
La preocupación por la efectiva apropiación de la
lectoescritura por parte de los estudiantes universitarios, no
es gratuita si tenemos en cuenta Mejía (2007), cuando
explica que la escuela clásica, surgida en la revolución
francesa y la modernidad tiene por gramática al texto escrito
y por soporte al libro; así, la lectoescritura, sumada a la
expresión oral, configuró el tipo de conocimientos requeridos
en la escuela. Los formatos de transmisión, difusión y
apropiación del conocimiento académico siguen siendo los
textos escritos de manera predominante, aún hoy después de
la cuarta revolución tecnológica. No dominarlos significa una
barrera en el acceso al conocimiento acumulado en las
diferentes áreas, pero también la negación de la posibilidad de
producir nuevas propuestas y difundirlas en los medios
escritos impresos o digitales en que usualmente ocurre su
divulgación.
No obstante, ante el panorama de la discusión de la necesaria
alfabetización académica, esta estrategia plantea incidir en el
mayor número de estudiantes y docentes posible, en sus
prácticas lectoras y en la forma en que acceden a la
información científica, ya que, fortaleciendo las competencias
en lectura académica de los estudiantes, le permitiría a la
Universidad del Pacífico avanzar hacia la superación de las
brechas que la separan de otros centros de educación superior
a nivel nacional. Fernández, M. (2015) agrega, el ingreso a la
educación superior no se agota en el primer semestre, por lo
que es necesario que las instituciones realicen un
acompañamiento académico más eficiente que pueda dar
cuenta de mejorar, para este caso las competiciones lectoras,
como estrategias de aprendizaje autónomo, como lo asegura
(Yubero y Larrañaga, 2015) la lectura sigue siendo la mejor
herramienta para adquirir conocimiento y construir o
transformar cultura, de allí su importancia.
Esta estrategia de intervención asume a la lectura como una
herramienta de uso constante durante la formación
universitaria, sin importar que la referencia sea académica,
literaria, o científica, lo que interesa es el acercamiento que
debe tener el estudiante frente a esta herramienta
indispensable en su proceso de formación, no implica si dicha
preferencia, es digital o impresa, si se siente mejor con el
cómic o el periódico; con literatura clásica o prefiere leer
textos religiosos o de superación personal.
El punto está en que sin importar qué tipo de lectura realiza el
estudiante, lo primordial es que desde la biblioteca encuentren
las herramientas que les permita vincularse con el mundo de
la lectura por medio de tácticas de descentralización de la
biblioteca que forjan alternativas de usabilidad de los servicios
que esta oferta, la realización de talleres de motivación lectora
y localización de información científica que contribuyan a la
alfabetización académica necesaria en la universidad.
Las intervenciones sociales, académicas y culturales llevadas
a cabo para potenciar la motivación de las prácticas lectoras
autónomas y colaborativas de los estudiantes universitarios
Tabla 1
Resumen metodológico
Diagnóstico Se obtuvo mediante fichas de consulta de los estudiantes a la biblioteca, y
los resultados de la investigación “Hábito lector de los estudiantes de
primer semestre de Unipacífico” (Herrera, 2013).
Diseño Cualitativo de tipo descriptivo –narrativo.
Desarrollo Mediante la ejecución de las jornadas cotidianas de la Biblioteca. La sistematización de la
información recopilada se logró por medio de fichas de usuarios al lugar y análisis de los
servicios ofertados y consultados con mayor frecuencia referenciada.
Implementación Planeación y desarrollo de las estrategias de promoción de lectura y de extensión 2017.
Evaluación Se levantaron fichas de registros de participación de los servicios ofertados y consultados
por los estudiantes.
Se elaboró un informe de balance general de las actividades desarrolladas y se calculó bajo
los criterios, cobertura y continuidad.
Resultado Se logró redactar y formular un procedimiento de las actividades extracurriculares que se
adhirieron a él plan de acción estratégico de las actividades que se requieren de forma
permanente en la biblioteca para institucionalizar el programa de apoyo para la promoción
de lectura.
Fuente: construcción propia para los parámetros descriptivo del diseño metodológico
.
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se basaron en la propuesta final presentada en la
investigación: “Hábito lector de los estudiantes de primer
semestre de Unipacífico” (Herrera, 2013), y en los
planteamientos de La investigación como estrategia
pedagógica” de Mejía & Manjarrés (2011), que argumenta
que “En la sociedad existen saberes propios de la cultura, los
cuales negocian permanentemente con las formas
establecidas del conocimiento” (p.143). Del mismo modo
teniendo en cuenta que la lectura, en tanto práctica cultural,
“está inserta en una comunidad particular, que posee una
historia, una tradición, unos hábitos y unas prácticas
comunicativas especiales”, que determinan la práctica y
experiencia de la lectura. (Cassany, 2006, p.38). Se
presentan las siguientes fases en la que se sustenta esta
experiencia:
Fases
Primero, desde el diseñar, se planteó un plan general de
descentralización de biblioteca, enfocado en la promoción
lectora; segundo, se seleccionaron estrategias que
permitieran llegar a los estudiantes y contribuir en fomentar
el hábito lector en ellos u otros miembros de la comunidad
universitaria; tercero, dichas estrategias se incluyeron, dentro
de la formulación del Plan de acción de la biblioteca 2017-
2018, para ser desarrolladas cada semestre con la
comunidad universitaria, según solicitudes y necesidades de
los mismos; cuarto, institucionalizarlas a través de la
formulación de un procedimiento que garantice su
permanencia en el tiempo. Por último, el seguimiento y
evaluación permanente a las estrategias, al igual que su
actualización según la necesidad del servicio, por parte del
equipo de la biblioteca.
Bajo lo anterior, se planteó una forma de intervención que
contribuyera a disminuir la falta de alfabetización académica
ya descrita, donde se descentralizo la biblioteca de la
Universidad del Pacífico, por medio de la realización de
actividades culturales que motivan el hábito de la lectura entre
los estudiantes. Las actividades realizadas guardaron relación
entre lo formal y lo informal de la academia, coyuntura que
permite mirar con nuevos lentes los procesos de aprendizaje
en la Universidad, haciendo de la biblioteca un escenario de
apreciación estética, desarrollo cultural y convivencia para
toda la comunidad universitaria. Por otro lado, la
descentralización busca que la motivación al usuario se de en
el momento en que se reconoce que no solo éste debe ir a ella,
sino que la biblioteca debe ir al usuario y no solo para formarlo
como usuario, sino para contribuir en su formación como
sujeto de una cultura universal y local.
En las actividades propuestas participaron estudiantes de
todos los programas académicos ofertados por la institución,
así como docentes y trabajadores. Participando de este modo
en la construcción de comunidad y cultura en común, desde
un espacio promovido por la biblioteca universitaria, pero
saliendo de sus confines, asumiendo una necesaria
descentralización que vincule el acceso a la lectura y la
escritura con la cotidianidad de la vida académica. Un ejemplo
de ello es la participación de biblioteca universitaria en
eventos a nivel de ciudad y haciendo extensión a las familias
de los miembros de la comunidad educativa.
La propuesta de sistematización de experiencias se desarrolló
en consonancia con la herencia de transmisión oral del
conocimiento, aún arraigado en la cultura y estrategias de
aprendizaje del Pacífico colombiano, donde el saber ha sido
transmitido de generación en generación por medio de
costumbres, manifestaciones culturales y relatos durante
siglos que aún prevalece. Por lo tanto, la biblioteca juega un
papel fundamental en la transición de la oralidad a la lectura y
de esta a la lectura académica, tal como lo argumentan
Yubero y Larrañaga (2015) y (Carvajal, 2011 p.84), la
biblioteca también puede jugar un papel en la superación de
las falencias lectoras de los estudiantes universitarios.
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Sistematización de la experiencia para la promoción
de hábitos lectores.
La “desacralización” de la lectura que acuña la bibliotecóloga
francesa Poulain (2011), se refiere a una “forma de trivialidad
en la concepción de la lectura de los jóvenes, cuyas
consecuencias son paradójicas, y ven convivir una presencia
<ordinaria> del libro en su universo y una relativización de su
uso y de sus representaciones simbólicas.” (p.199), cuando
esta práctica se convirtió en una de tantas formas de acceso
a la cultura y el conocimiento, junto con la televisión, el cine y
la internet; pero ya no la única, como lo fuera hasta la primera
mitad del siglo XX. Es así como, debido al acceso masivo a la
red por medio de dispositivos móviles que permiten la
conexión permanente, omnipresente y generalizada para los
internautas, la gran mayoría de la población contemporánea
lee y escribe constantemente: “La revolución en curso ha
multiplicado la presencia de lo escrito y su uso; también ha
conducido a todo lector a escribir.(Poulain, 2011, p. 203).
Este fenómeno social puede ser percibido como un sustractor
de usuarios a las bibliotecas, allí radica la importancia de
hacer de dichos espacios motivadores de prácticas lectoras
autónomas y colaborativas de los estudiantes universitarios,
que a la vez fomenten tácticas de descentralización de la
biblioteca que posibiliten forjar alternativas de usabilidad de
los servicios que esta oferta a la comunidad universitaria y
salir de las barreras que amarran la misión jerarquizada de
una biblioteca universitaria, por ello en este contexto se narra
la forma de intervención social realizada por la biblioteca de
la Universidad del Pacífico durante el 2017, para ello se
toman en cuenta dimensiones como el gusto, determinado
como una capacidad o competencia con que cuentan los
sujetos y que por la tanto es susceptible de ser cultivado y
aprehendido en la universidad y es allí donde la biblioteca
tiene potencial para desempeñar un papel fundamental
promoviendo en los estudiantes que se cultive el gusto por la
lectura en tanto aptitud para hacer y relacionarse con los
bienes consumidos, de la cultura escrita y lectora. De tal
manera, que, en la presente experiencia, la biblioteca se
asume como el espacio natural para el acercamiento a la
cultura escrita y lectora, no solo por el campo del
conocimiento, sino como una alternativa para ocupar el
tiempo de ocio.
Formación a usuario y motivación lectora para
estudiantes de primer semestre
Los estudiantes del primer semestre necesitan una guía en la
reconfiguración de su proceder académico frente a su nuevo
rol y a la forma de afrontarlo. Sin embargo, la institución solo
planifica los cursos de lectoescritura para éste fin, y no han
demostrado ser la mejor medida, según afirma la corriente
teórica de la alfabetización académica acerca de la enseñanza
de la cultura escrita como competencias genéricas, mas no
como prácticas epistémicas y disciplinares específicas”
Pérez, & Rodríguez, 2013, p132).La formación de los
estudiantes de primer semestre se realizó durante los horarios
de la asignatura Contexto universitario de cada grupo,
partiendo dela importancia de la biblioteca en la vida
académica, motivación lectora y búsqueda de información
científica, como uno de los pilares para su carrera, ya que el
uso de recursos bibliográficos y consultas en el catálogo de
biblioteca son trasversales a todo el proceso formativo, pues
la construcción de prácticas autónomos de lectura son pilares
de la vida académica.
Durante el 2017, la cobertura de la estrategia durante el
primer semestre fue de 20 cursos y se atendieron 15 para un
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total de 440 estudiantes que participaron de la formación a
usuario, cuyo resultado se evaluó como positivo ya que, para
el segundo período del 2017, fueron los docentes que
solicitaron dicho curso y los estudiantes manifestaron
sentirse más motivados por leer libros básicos de su carrera.
Fomento a la lectura disciplinar: Esta estrategia tuvo el
objetivo de fomentar la alfabetización académica, que de
acuerdo con la argentina Nigro (2006) se trata de: “nociones
y estrategias necesarias para participar en la cultura
discursiva de las disciplinas” (p.134). Por lo que afirma que
leyendo y escribiendo en el ámbito de cada disciplina y con el
acompañamiento cercano de los profesores, los estudiantes
pueden superar sus dificultades, por ello en está actividades
como lo dice Zamora, L (2016), estas actividades deben
estar encaminadas a que “los estudiantes puedan vincular
los conocimientos y habilidades adquiridos a través de las
lecturas con su profesión y en aras del enriquecimiento de sus
personalidades” por ello la selección textos bibliográfico o
hemerográfico contenidos disciplinares básicos, se pensó
acorde a sus intereses y un funcionario de la biblioteca se
trasladó a las aulas de clase para ser presentado a los
estudiantes en el formato de stand por medio de dinámicas y
estrategias de motivación por temáticas propias del área, con
la posibilidad de hacer el préstamo para consulta domiciliaria
en ese momento. Los estudiantes vieron con agrado esta
actividad y la gran mayoría tomó algún material en préstamo
por primera vez en la biblioteca.
La lectura se toma el Boulevard: Yubero y Larrañaga
(2015) argumentan que las bibliotecas además de
facilitadoras de localización de información científica deben
ampliar su panorama frente al rol que cumplen dentro de la
institución de educación superior. Esta fue una actividad de
ciudad, llevada a cabo en el marco de la celebración del mes
del niño por la RED de promotores de lectura de Buenaventura,
de la cual hace parte la biblioteca de la Unipacífico.
Desarrollando las siguientes estrategias de promoción:
1
U. hace relación a la denominación de la universidad abreviada solo en U, para marcar
el nombre de actividad, que determina que desde el lugar de trabajo en este caso la
Universidad el docente o administrativo puede fomentar la lectura de sus hijos
-Encuentro de bibliotecarios y promotores de lectura, en el
taller El plan lector: ruta y compromiso en la formación de
lectores.
- Celebración día del libro y de la niñez: exhibición de cuadros
en 3D donde con la ayuda del equipo de biblioteca, se buscó la
interpretación de las imágenes de los mismos (Como una
forma de leer imágenes que dicen más de lo que se espera).
De igual forma, se utilizaron libros sobre cuentos infantiles y
temas diversos donde los lectores, escogían el libro de su
agrado y recostados o sentados en colchonetas, podían leer,
en silencio o en voz alta dependía del grupo etario que
recorriera el stand, niños, jóvenes y adultos mayores, el equipo
de biblioteca se transformara a la necesidad de su lector. En
total se atendieron 22 instituciones para un total de 444
participantes, y debido a la buena acogida de los bonaerenses
y las instituciones, se volvió a realizar el pasado 18 de abril
2018y el 10 de abrir 2019.Se espera realizarse cada año.
Leyendo con tu hijo desde la U
1
:En aras de fortalecer
los hábitos de lectura de las familias que conforman la
comunidad académica, la biblioteca de la Universidad del
Pacífico realizó una exhibición de material didáctico, literario
y académico en cada puesto de trabajo, con el objetivo de
facilitar un acercamiento a los funcionarios y sus familias. De
esta manera se descentraliza el servicio al hacer el préstamo
de la Maleta Viajera, (material de literatura infantil), la cual
contiene material adecuado para enseñar, entretener e
incentivar a los menores el hábito de la lectura en familia. Los
beneficiarios directos fueron 45 miembros de la comunidad
universitaria e indirectos sus familias.
De la oficina a la Biblioteca: Con el objetivo de contribuir en el
ejercicio académico e investigativo de los funcionarios de la
Universidad del Pacífico que continúan con sus estudios, ya
sea a nivel de pregrado o postgrado, un auxiliar de biblioteca
llegó a cada área o departamento administrativo y realizó los
préstamos requeridos en su momento, con el fin de obviar el
trámite de visita a la biblioteca que por motivo de las
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ocupaciones de los funcionarios difícilmente pueden lograr.
Previo a la realización de una ficha diagnóstica, que identificó
a los interesados en recibir información bibliográfica. Fueron
beneficiados 45 funcionarios de diferentes dependencias,
durante el primer ejercicio se prestaron 30 títulos diferentes.
Búsqueda de información científica guiada: se realizó en su
primera fase con los funcionarios de la biblioteca quienes son
multiplicadores de información. Fueron programadas 4
sesiones y se efectuaron 3, en las que se fortalecieron
nociones y herramientas para la búsqueda de información
científica en bases de datos gratuitas y por suscripción con
que cuenta la universidad. En segunda fase,2018, se realizó
con docentes que asisten de forma voluntaria, o son enviados
por los respectivos directores de programa, también se
materializó su resultado con las solicitudes de algunos
docentes para que se capacite a sus estudiantes.
Tertulia literaria, poetas universitarios: Las tertulias
literarias desde su comienzo son estrategias que buscan
romper el paradigma que las personas sin formación
académicas no tendrían las competencias para: interpretar,
disfrutar, deleitarse e interpelar literatura clásica. Para
(Fleche, 2008) esto se determina como una tertulia, basada
en el aprendizaje dialógico, donde:
Los participantes de las tertulias literarias… cambian su
autoconcepto adquiriendo mayor autoestima y seguridad y
modificando así las relaciones que tienen en su entorno. Este
aumento del aprendizaje contribuye a una pos-alfabetización
de éxito al superar las barreras que las habían mantenido al
margen de la educación y la participación social (Flecha,
2008)
De igual manera, Homsky (1985), citado en Pulido & Zepa
(2010), argumenta que la capacidad de lenguaje es innata al
ser humano, y que por tanto cualquier sujeto podía
desarrollarla y mejorarla continuamente. Todas las personas
son capaces de interpretar los textos que se proponga y
aportar su propia valoración.
Son precisamente estas tertulias uno de nuestros eventos
maestros, durante más de diez años ha hecho posible el
encuentro de literatos, y la exaltación de los diferentes tipos
de escritos realizados por estudiantes, docentes, funcionarios,
entre otros participantes locales; por medio del fomento de un
espacio cultural, donde se entrelazan el escuchar, e
interactuar con el otro. Esta actividad permite vincular
espacios académicos, como la biblioteca, con la identidad
cultural de la Costa del Pacífico presente en las expresiones
estéticas narrativas, desapareciendo la brecha entre oral-
escrito, cultura oficial y cultura popular. En esta ocasión La
noche que nos une (2017), donde los poetas fueron el centro
con: poesía romántica, poesía crítica, poesía erótica frente a
28 asistentes.
El trueque del libro y lectura en voz alta: Consistió en
exhibir y decorar un stand con libros para que la comunidad
universitaria se acerque y elija uno de su preferencia, con dos
condiciones, se lleva uno y deja otro diferente, pero antes de
cederlo, lee un párrafo de su preferencia a la audiencia.
Seexhibieron48 libros de diferentes géneros literarios en la
entrada principal de la biblioteca, de tal manera que la
comunidad estudiantil participó en el intercambio de obras;
los participantes entregaban un libro de su casa y se llevar uno
de su interés, con el propósito de fomentar la lectura por
placer como alternativa para la ocupación del tiempo de ocio
y el desarrollo del capital cultural de los estudiantes. Durante
tres días, 26 estudiantes de pregrado intercambiaron 31
libros.
Día internacional de la alfabetización: Fue una
propuesta definida por las estrategias lectoras basada en el
juego, como: lecturas a ciegas, vuelve armar el alfabeto, y la
rueda del saber, lo cual permitió a los estudiantes, docentes y
funcionarios, recordar que la alfabetización es un aprendizaje
que no culmina cuando se aprende a leer y escribir, como
aseguran Castro y Niño (2014) donde la lectura y la escritura
no son habilidades genéricas ni finalizadas. En cuanto a los
resultados de las estrategias lúdico-pedagógicas
propuestas,62 jóvenes y adultos participantes entre
40 REVISTA RETOS Y PERSPECTIVAS SOCIALES Vol. 1 No.1 Enero-Diciembre 2020
estudiantes administrativos, docentes y visitantes, se
involucraron de manera activa. Algunos de ellos manifestaron
su deseo de participar con más frecuencia, solicitando “que se
realicen más seguido dichas actividades”,
Concurso de ajedrez: La cobertura y el resultado fue más
allá de lo planeado, pues tratándose del primer concurso de
ajedrez en la Universidad del Pacífico, el campeón y los tres
mejores, fueron a representar la universidad a los zonales
Universitarios 2018 desarrollado del 11 al 21 de abril y
quedaron clasificados dos participantes para los juegos
nacionales.
Finalmente, desde un enfoque como agente social, la
sistematización de experiencias, propendió por dejar una
huella entre beneficiarios directos e indirectos, generando
expectativas de cambio y continuidad en el tiempo, como lo
dice Fernández (2015) las estrategias académicas
articuladas deben trabajar en la generación de cultura
académica, con miras a construir identidad universitaria (p.
6), por tanto se acoge la propuesta de Nigro (2006) que
proponen una enseñanza de la lectoescritura integrada a la
malla curricular de los diferentes programas, en lugar de
hacerlo a partir de cursos remediales, la generación de
prácticas lectores es un compromiso institucional, del cual la
biblioteca debe hacer parte activa, y el bibliotecario como
agente promotor de lectura y de prácticas académicas.
Y con ello se anexa el pensamiento de Marxen, en el 2013 en
la aplicación de la teoría de Pierre Bourdieu al campo de la
educación, el buen desempeño académico ocurre gracias al
capital social (reconocimiento público, redes de apoyo
amplias, apoyo del núcleo familiar, y el capital cultural),
porque la lectura no es una práctica que ocurra únicamente
entre el individuo y su texto, Bourdieu (en Silva, 2003) afirma
que se lee siempre y cuando se tenga un mercado en el que el
discurso personal acerca de la lectura tenga algún valor, es
decir que es más posible leer cuando se tiene con quien hablar
de la lectura. Por este motivo la estrategia de promoción y
fomento a la lectura autónoma y colaborativa, parte de
reconocer la necesidad de generar comunidad y redes
sociales que soporten la práctica de la lectura, incentivándola
dentro de la dimensión social de la misma. Más que una
práctica individual, la lectura sería un hecho que vincula al
individuo con su comunidad inmediata y bajo la labor
colaborativa inter- institucional.
Conclusiones
La propuesta de promoción de lectura para la construcción de
prácticas lectores autónomas y colaborativas de estudiantes
de la Universidad del Pacífico, se propuso acercar los textos y
los servicios bibliotecarios a sus usuarios, por medio de la
descentralización de la labor de la biblioteca universitaria;
esta se trasladó, a la ciudad, las oficinas, las aulas y la escena
cultural universitaria.
Por lo que, después de narrar está experiencia se reconoce el
potencial de la biblioteca universitaria para introducir a los
estudiantes en un estilo de vida académico en aras a superar
brechas en el capital intelectual por medio del acercamiento a
la cultura lectora, a través de estrategias que den cuenta de
la alfabetización académica y la misión que cumple la
biblioteca en la institución universitaria.
Por otro lado, se reconoce que las y los estudiantes son
hábiles decodificadores lectores, pero necesitan un apoyo y
dirección para el desarrollo del hábito lector académico,
necesario para participar activamente en la cultura escrita
requerida en la vida universitaria, por lo que la
institucionalidad no puede dar por sentado en la población en
formación. Es así como las propuestas y estrategias
pedagógicas que desde la labor de la biblioteca universitaria
se puedan alternar durante el proceso de formación
profesional de los estudiantes, deben ser actividades
recurrente y permanente.
De igual forma, además de la formación que los estudiantes
deben adquirir en cada una de sus disciplinas, la biblioteca
resulta el espacio natural para el acercamiento a la cultura
escrita; ya no solo de su campo del conocimiento, sino como
una alternativa para ocupar el tiempo de ocio y una
oportunidad para acercarse a otras formas de expresión
41 REVISTA RETOS Y PERSPECTIVAS SOCIALES Vol. 1 No.1 Enero-Diciembre 2020
estética en medio de la construcción de comunidad lectora,
reconociendo la dimensión social de la lectura que requiere
ser compartida con otros para la incorporación como hábito.
Finalmente, las bibliotecas universitarias deben despojarse de
sus condiciones de depositarias del saber, “donde se espera
que los usuarios vallan a ella”, y buscar estrategias de
atracción lectora. Una función que hasta hace poco se creía
que era más competencia de las bibliotecas públicas y/o
comunitarias, la invitación, con esta intervención es que las
bibliotecas universitarias deben transformas su gama de
servicios acorde al contexto sociocultural en el que se
encuentre la institución.
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